…Como a estancado

Desde hace unos días los ciudadanos de Barcelona se miran una y otra vez la suela del zapato. Resulta que el pasado miércoles apareció un tufillo un tanto pestilente que ha inundado la ciudad y del que nadie parece conocer el origen. La noticia saltaba a los medios de comunicación el pasado jueves dejando perplejo a más de uno, no tanto por la incierta procedencia del hedor aquél, como por el simple hecho de que formase parte del prime time en los medios nacionales. Algunos núcleos rurales coparían las portadas de los diarios si no fuese porque el componente oloroso lleva ya mucho tiempo formando parte de su paisaje. Seguramente algunos de estos inquietos ciudadanos barceloneses destinan tiempo y dinero a un turismo rural que les permite disfrutar algún que otro fin de semana de las sutiles exhalaciones de campos, ganados y tierras de cultivo. Pero esto de tenerlo a domicilio parece por lo visto ser cosa inquietante.

En Madrid tienen boina de contaminación. Pues en Barcelona, que son my suyos, barretina aromática. El contratiempo ha traído de cabeza estos días a media administración regional, que ha echado mano de las más acreditadas pituitarias ampurdanesas para tratar de localizar el foco oloroso. Que si es el Parque Agrario del Llobregat, que si el alcantarillado, que si un barco fondeado en el puerto. Algún payés se ha llevado una buena bronca el pobre porque le han pillado con las manos en la masa – o in fraganti, pues son válidas en este caso ambas expresiones – abonando sus tierras. Mientras, la Unión de Payeses, aprovechando que el Fluviá pasa por Olot, reivindica más abono orgánico y menos químico. Que la cosa da juego es evidente.

Y claro, pasó lo que tenía que pasar. Las redes sociales se inundaron de chascarrillos sobre el fragante misterio: que si el caganer del belén llegó antes de tiempo, que si era un mal augurio del clásico futbolístico, que si se les había ido la mano en la celebración del día del retrete – precisamente, caprichos del calendario, se conmemora cada diecinueve de noviembre –. Alguno incluso sugería abrir un crowfundingpara poner ambientadores en las calles. “Todas las hipótesis están abiertas”, se han apresurado a indicar las autoridades en comunicado oficial. Por si las moscas, muchos han corrido a precintar las bodegas donde custodian sus exquisitos quesos de la Garrotxa. Nunca se sabe. Otros han pensado que ha llegado el momento de ventilar armarios y trasteros. No hay mal que por bien no venga.

Algo huele a podrido en Barcelona. Como a estancado. Retenido en algún punto, provocando molestias a los ciudadanos que anhelan seguir haciendo su vida sin que este atasco se convierta en un problema enquistado. ¿Será que algunos están por ahí dando vueltas al modo de hacer las cosas, pero sin hacerlas? Igual es que no son factibles. Mira que si lo que huele a podrido es el procés

[Publicado en el Diario de Ávila el 22 de Noviembre de 2015.]

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2 Comments

  1. Oscar says:

    03/05/16 @ 08:44 

    (Comentario recibido por Juan)
    En relación con su artículo “…como a estancado” publicado en el Diario de Ávila de hoy debo expresarle que si bien se nota su dominio del inglés con expresiones como “prime” time” o “crowfunding” no lo es tanto del latín, puesto que la expresión “in fraganti” aunque aceptada por la RAE no es la más adecuada, siendo más correcto “in flagranti”. A no ser que haya querido Vd. jugar con el doble sentido de la fragancia que inunda su escatológico artículo. En ese caso, enhorabuena. Un cordial saludo.

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    • Oscar says:

      03/05/16 @ 08:45 

      Estimado amigo: agradezco enormemente su comentario, y su ilustración a mis latines casi más que su enhorabuena. Efectivamente esa era mi intención: arrojar algo de humor sobre un tema tan sensible. Siempre es este un buen método par afrontar la vida, creo. Saludos.

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