Victoria, en casa

En el día de ayer tuvimos la oportunidad de escuchar la magnífica interpretación que de la música de nuestro querido paisano Tomás Luis de Victoria hizo el Ensemble Plus Ultra bajo la dirección de Michael Noon en la iglesia del Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila. De nuevo fue la Obra Social de Caja Madrid quien nos regaló este placer y, de nuevo, la publicidad que hubo del evento, apenas reflejada en un anuncio en la prensa local del día y en unos simples folios fotocopiados que hacían las veces de cartel, no hizo justicia al evento.

El público respondió, sin embargo, una vez más, y todos los allí presentes tuvimos la ocasión de escuchar un Victoria tremendamente comprensible, cercano, y a la vez de una trascendencia, elegancia y expresividad a la que no estamos habituados. Y es que las interpretaciones a las que nos tienen acostumbrados los coros de nuestro entorno, legítimas pero excesivamente aventuradas, no permiten entrever la genialidad del ilustre polifonista abulense. Esta genialidad, como suele pasar en este país, ha pasado de puntillas entre sus convecinos, que no han sabido dar al músico la relevancia histórica que tiene, seguramente superior a la de la otra hija predilecta de la ciudad, coetánea de Victoria: Teresa de Cepeda y Ahumada, La Santa. Pero en el día de ayer la música de Victoria mostró todo su esplendor en la actuación de este grupo vocal inglés, tan reducido como reputado. La sencillez en la interpretación de las líneas, el cuidado equilibrio sonoro que el director impuso, y la estabilidad métrica, unidos a una afinación impecable exenta de vibratos inapropiados, hizo de la interpretación de las Misas y Motetes presentados un regalo para los sentidos. El texto, comprensible en todo momento, era refrendado fielmente por la música, permitiendo al escuchante aprehender tanto la riqueza musical de la polifonía y del contrapunto, como de significado de lo que se cantaba. Algo tan poco habitual que, cuando un intérprete lo consigue, la sensación de milagro perdura durante largo tiempo. Son muchas las voces que han demandado sin éxito el reconocimiento institucional de Victoria. Entre otras, la de mi estimado profesor y amigo D. Antonio B. de Quirós. Ni los esfuerzos por que la casa natal del músico se rehabilitara como Centro de Estudios, ni los tímidos intentos que alguna institución de crédito abulense han hecho al publicar facsímiles de sus obras han servido para mucho.

Esperemos que este tipo de actuaciones nos sirvan a todos los abulenses para reflexionar sobre lo que hubo, hay y habrá en esta tierra. El próximo año 2011 se cumplirá el 400 aniversario de la muerte del músico. ¿Será entonces el momento para hacer justicia histórica? Probablemente no, pero al menos, eso es seguro, tendremos la oportunidad de escuchar en la ciudad música de Victoria interpretada por los magníficos coros extranjeros que pueblan su repertorio con sus obras.

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