Resulta sorprendente que aún hoy, en plena sociedad de la información, o tal vez precisamente debido a ello, algunos eventos de primer orden pasen de puntillas sin que la inmensa mayoría del público circundante sospeche lo que le pasa cerca. Tal es el caso del magnífico concierto que ofrecieron el pasado día 11 de Abril de 2007 el coro, solistas y orquesta que dirige el ya mítico Gustav Leonhardt en la catedral de nuestra ciudad. Y es que, inexplicablemente, las escuetas reseñas aparecidas en la prensa local fueron los únicos indicios de lo que iba a suceder esa lluviosa tarde aquí al lado. Una de esas interpretaciones en las que el disfrute es algo físico, en las que sales del concierto sintiéndote afortunado por dedicarte a este noble arte de la música.

El público respondió, a pesar de todo, consciente de la enorme calidad musical que esta agrupación derrocha. Si bien los solistas tuvieron un papel sumamente atractivo, fue sin duda la conjunción coro-orquesta la que, bajo la magistral mano de Leonhardt, nos dio a todos los presentes una lección de música: un tempo y una pulsación impecables, una sencillez basada en el sentido musical de las articulaciones asombrosa, y todo ello permitiéndonos a todos disfrutar de la enorme música de Bach olvidándonos por un momento de la enorme dificultad que tiene producir “aquéllo” con trompas naturales o instrumentos de época. Acontecimientos como este son escasos en la ciudad. Esperemos que con el buen criterio de gran parte del público abulense sepamos diferenciar lo pobre de lo espléndido y que las voces en el desierto de la mediocridad nos sirvan de acicate a los que tenemos responsabilidades en la formación de la cultura musical de esta ciudad.

Todas las entradas de

Dejar un comentario